En abril de 2024, un grupo de socialistas y militantes del Partido por la Democracia (PPD) publicaban un Manifiesto del socialismo democrático. En dicho documento, se planteaban las primeras bases para un nuevo esfuerzo renovador del socialismo chileno, emulando una primera forma de renovación que tuvo lugar a comienzos de los 80, cuando el país estaba gobernado por una dictadura militar.
Desde entonces, hubo algunas reacciones a ese documento, todas ellas más bien tímidas. Sin embargo, hay un tema que fue colocado por un intelectual como posible principio organizador de una nueva renovación socialista, el mérito, y cuyo potencial aun no se percibe con claridad. En varias columnas de opinión, el sociólogo Mauro Basaure ha propuesta hacer del mérito un leitmotiv de la renovación, argumentando que el mérito no es una ideología individualista (esa ideología existe, y se le llama ‘meritocracia’, que no es de lo que habla Basaure), sino un esquema de organización de la sociedad en la que no solo se premia el esfuerzo individual, sino que ese premio debe estar orientado al bien común. Dicho de otro modo, el mérito no debe ser entendido como la gratificación que un individuo obtiene únicamente por su esfuerzo, en la más completa indiferencia por el resto de las personas que componen una sociedad: si este fuese el argumento por el mérito, de izquierda tiene poco, y de socialista nada.