La condena de Marine Le Pen por malversación de fondos públicos, que la deja fuera de carrera para las presidenciales de 2027, ha tensionado el Estado de derecho en Francia.
Esta columna analiza cómo su reacción —y la de su partido— pone en evidencia una preocupante deriva iliberal, el desgaste de las instituciones democráticas y la creciente desconfianza hacia la justicia en un escenario político polarizado.
Por Stéphanie Alenda, Directora de Investigación FECS-UNAB. Directora del Núcleo Milenio CRISPOL.
