La proliferación de alternativas presidenciales en la derecha ha dejado perplejo a más de un observador. Ocurre en el sector con mayores probabilidades de llegar a La Moneda y ganar las elecciones parlamentarias. En la derecha dura, la fisión del Partido Republicano y la irrupción de Johannes Kaiser tiene como corolario reacciones en cadena que agregan mayor incertidumbre al escenario electoral.
Esta fisión es síntoma del pluralismo fragmentado de nuestro sistema de partidos. En un escenario de alta fragmentación, con un fuerte personalismo y bajos niveles de identificación partidaria, el electorado tiende a optar por partidos nuevos o candidaturas disruptivas. Estudios de la relación entre polarización y volatilidad han concluido que los sistemas caracterizados por una convergencia de los partidos hacia el votante mediano, al implicar un desdibujamiento de las identidades partidarias convencionales, impulsan la emergencia de nuevos actores. Estos suelen ser anti-establishment. No se caracterizan por una oferta ideológica necesariamente distintiva a la existente, más bien tienden a extremar posiciones. Aparecen como partidos o candidatos “de lo nuevo”, que buscan recuperar identidades perdidas tras la moderación de los partidos tradicionales.
Tanto José Antonio Kast como Johannes Kaiser hicieron sus primeras armas en la UDI antes de converger en Republicanos. Sus diferencias son esencialmente simbólicas. El segundo proceso constitucional tendió a desdibujar la figura de Kast, por lo que Kaiser pasó a ocupar el espacio del candidato antisistema del que se valora la consecuencia y un estilo frontal, capaz de capturar el inconformismo social. Su ubicación en segundo lugar de las preferencias aumentó la competitividad de un proyecto de derecha alternativa, y provocó una radicalización en cadena: en línea con Kaiser, Republicanos endureció el tono hacia Matthei, cerrando la puerta a una primaria de unidad. Mientras que, al abrirse a una coalición amplia, Matthei tendió la mano a la derecha dura, lo que pudo ser leído como una adhesión a su proyecto político.
