El ególatra poderoso no es necesariamente antidemocrático, pero entiende la democracia como el apoyo de las masas, más que como el respeto de las instituciones y la ley. Es particularista, no universalista. Es nacionalista, no internacionalista. En vez de complejizar, simplifica.
Columna escrita por Nicolás Somma, Profesor Titular del Instituto de Sociología, Pontificia Universidad Católica de Chile; Investigador Asociado del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) e Investigador Adjunto del Núcleo Milenio sobre Crisis Políticas en América Latina (Crispol).